Día 15 de julio:
Nos levantamos, sin tener todavía muy clara la ruta de hoy. Así que, nunca mejor dicho, cogemos carretera y manta, dirección a Geiranger.
La primera parada es en las cascadas Pollfoss. Laia parece que tiene un radar y se levanta cada vez que la AC deja de hacer "brrrrrrrmmmmm". No son muy altas pero tiene un caudal considerable.
La primera parada es en las cascadas Pollfoss. Laia parece que tiene un radar y se levanta cada vez que la AC deja de hacer "brrrrrrrmmmmm". No son muy altas pero tiene un caudal considerable.
Seguimos hasta Grotli y ahí cogemos el desvío de la 258 (tras varias dudas inducidas por nuestro amigo navegador). Por lo que hemos leído es una carretera turística. Y menuda carreterita. Casi solo pasa un coche/bus/AC/moto y hay apeadaderos en cada curva. Pero, ¡qué maravilla! Lagos helados, nieve junto a la carretera, cortantes que quitan el hipo,... Nos parábamos en cada esquina (obviamente, el conductor es Jordi).
Así, hasta llegar a la cascada Videfossen, donde paramos a comer y a estirar las piernas. Sobre todo las de Laia, porque cuando la sacamos de la silla, nos monta unos pollos considerables, así que se ha hecho todo el camino sentadita sin moverse, la pobre.
Así, hasta llegar a la cascada Videfossen, donde paramos a comer y a estirar las piernas. Sobre todo las de Laia, porque cuando la sacamos de la silla, nos monta unos pollos considerables, así que se ha hecho todo el camino sentadita sin moverse, la pobre.
De ahí, volvemos al mismo sitio, pero por el camino corto. Es decir, vamos por unos túneles. Y continuamos dirección Geiranger, con la intención de ver uno de los fiordos más bellos del mundo, considerado Patrimonio de la Unesco. Antes de llegar, paramos en el Dalsnibba (100 NOK), un pico cercano de 1500 metros que ofrece espectaculares vistas del fiordo, aunque la subidita se las trae por una carretera sin asfaltar y alguna que otra curva de 180 grados.
Y aún antes de llegar a Geiranger, volvemos a parar en otro mirador: Flydaljuvet, desde donde se puede tomar la típica foto en la roca colgando y que lógicamente no hicimos por miedo a precipitarnos al vacío.
Para conseguir esa foto hay que saltar un par de vayas no muy altas, aunque puede ser espectacular no creímos que fuera necesario hacerla.
Por fin en el puerto de Geiranger, y bajo la atenta mirada de los Trolls, merendamos, esperando a coger el ferry que nos llevará hasta Hellesyt.
Y, deja vu; la lluvia empieza a caer, fuerte, justo antes de embarcar. ¿nos volverá a pasar como en el Milford Sound (NEW ZEALAND)? No nos lo podemos creer. Aún así, embarcamos y cruzamos los dedos (450 NOK).
Y, deja vu; la lluvia empieza a caer, fuerte, justo antes de embarcar. ¿nos volverá a pasar como en el Milford Sound (NEW ZEALAND)? No nos lo podemos creer. Aún así, embarcamos y cruzamos los dedos (450 NOK).
Y el viaje está de nuestra parte, ¡¡¡ hacemos la hora de trayecto con solecito !!! Así que podemos disfrutar de las cascadas de las "7 hermanas" con su "pretendiente" enfrente, sin decidirse porque siempre está borrachuzo, sus granjas, sus colores.
Simplemente espectacular.
Al llegar a puerto la naturaleza nos deleita con otra de sus formas, el Arco Iris, hemos de decir que se veían 2 perfectamente y toda la gama de tonalidades, creemos y decimos que es el mejor Arco Iris que hemos visto hasta la fecha.
Empieza a ser tarde, pero continuamos con nuestro planning. La siguiente escala es la Escalera de los Trolls, una bella carretera de montaña que incluye 11 curvas de 180º. Empezamos a subir, estupefactos por el atardecer sin nubes que estamos viviendo. Disfrutamos de los bellos campos de fresas, y acompañados por un río vamos ascendiendo, dándonos la sensación de que aquello no es una carretera tan estrecha como nos habían vendido.
A mitad de subida, paramos para darle la cena a Laia, que no tiene culpa de que sus padres quieran sacar tantas fotos...Y hacemos cima. Y sí, vemos las 11 curvas consecutivas en un tramo de 8 km presididas por la cascada Stiggfossen.
Sensacional.
Ponemos un video para que os hagáis una pequeña idea de como es.
Por suerte no nos encontramos a ningún coche de cara. Y porque era tarde, que sino que volvemos a subir y repetimos.

1 comentario:
¿os imaginais a Yaya Angeles, con su gran velocidad, conduciendo por esas carreteras? QUINA PO!!!!
Que maravilla de viaje, se nos ponen los dientes largos.
Besitos, y uno muy grante para mi Tesorete.
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