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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Día 2: Jornada de Reflexión

Nuestra última excursión por tierras japonesas, nos lleva a Hiroshima: nuestro destino más al sur en este viaje. Obviamente, no os tenemos que explicar los acontecimientos que pasaron en esta ciudad el 6 de agosto de 1945 a las 8:15 de la mañana. Pero, creo que tampoco somos capaces de transmitiros lo que hemos vivido durante la 1:30 que hemos estado en el Museo de La Paz. Lo que más nos ha sorprendido: la objetividad a la hora de narrar su historia.


Antes de entrar, hemos visitado la cúpula de la Bomba Atómica, lugar donde todas las personas que habían dentro fallecieron, pero el edificio fue de los pocos que quedaron en pie cerca del epicentro, ya que era de ladrillo.






Dentro del parque de la paz, el Monumento Infantil de la Paz, donde todos los estudiantes llevan grullas de papel de colores con mensajes de paz, en memoria de una víctima de la leucemia, que se propuso hacer 1000 de ellas, símbolo de la longevidad y la felicidad, ya que pensaba que así se curaría. La pobre, murió antes de conseguirlo y sus compañeros, terminaron su reto por ella.


Entramos en el museo y pudimos ver todos los objetos que poseeían.


Reproducción a escala de la ciudad de Hiroshima antes del impacto de la bomba.


Reproducción de la ciudad de Hiroshima después del impacto de la bomba.


Y desde Hiroshima, abrumados por la experiencia, hemos cogido un tren local y un ferry, para llegar a la pequeña isla de Miyajima, que también es Patrimonio Mundial por la Unesco. Y allí hemos fotografiado una de las tres mejores vistas de Japón, la Torii flotante (suerte que estaba la marea subiendo). Además, la naturaleza nos ha recompensado con una bella puesta de sol.









Volvemos tarde al hotel, en nuestro ya familiar Shinkansen (desde donde estamos haciendo esta conexión). Esta mañana hemos superado los 300 km/h. A ver, si conseguimos ver los 310 km/h.


Y como no en el tren también podemos cenar el famoso Sushi.


Al llegar a la estación de Kyoto a eso de las 21:45h, reservamos los billetes de mañana, para volver en el Shinkansen desde Kyoto a Tokio, y cual fue nuestra sorpresa que al salir de la misma, a las 22:00h iban a realizar un expectaculo de luz, sonido y agua (como en Montjuic pero más pequeño) y ¡como no!, nos quedamos para verlo.





Muchos besitos y no os olvidéis de comentar que os parece el blog.