martes, 17 de noviembre de 2009

AY COMO LLUEVE EN DUDENIN

Bueno, hoy, como ya os dijimos, hemos amanecido en Cromwell. Hemos pasado bastante frío por la noche.
Después de la conexión vía Skype con la family (es lo que tiene las 12 horas de diferencia), nos hemos puesto en marcha.
Sin embargo, en la esquina ya estábamos parados, ya que el martes había unas carreras de coche (en el óvalo de Cromwell) y Jordi no ha podido resistir ir a verlos. Hablando con un señor nos ha comentado que uno de los coches era del Caddy de Tigger Woods (y es cierto porque luego lo vimos en un periódico, Steve Williams!!), como no, el mejor equipo tanto el coche como el furgón (Valvoline), los otros parecían de 2ª, y eso es lo que tiene se conocido.
Ah, por cierto, esto va para los del karting, si con aquellos que no corren vamos como "sopletes" imaginaros con ésto, la vuelta al circuito lo hacemos en 31 segundos u menos..., Ale la próxima carrera aquí.

En el mismo pueblo, hemos parado para ver la Old Village, ya que Cromwell fue inundado cuando construyeron una presa, pero los edificios de la época fiebre del Oro, los trasladaron para crear este pequeño “museo”.



Cogemos camino hacia Dunedin. Para variar el tiempo es variable. Hace frío, sol, lluvia, granizo,.. Un poco de todo. Incluso en los puestos de frutas al lado de la carretera no hay nadie.

Llegamos y, después de comer en el camping, visita bajo lluvia a Dunedin City, que no es muy grande pero es muy coqueta, muy escocesa. El Octogonon, unas iglesias, su estación de tren y poco más.




Bueno, y parada de rigor en Speights, una fábrica cervecera local de la que se sienten muy orgullosos en la que comparan la cerveza negra con la Guiness (una Guiness bien puesta no tiene comparación).


Antes de anochecer, y con la nueves dándole tregua a un atardecer de escándalo, nos dirigimos a la Península de Otago, famosa por ser uno de los mayores sitios para ver fauna en vivo de toda NZ. Pues, ahí nos plantamos con un viento para ver como los Pingüinos de Azules volvían del mar a tierra. No os podeis ni imaginar el viento y el frío que pasamos, porque encima les dio por llegar más tarde de lo habitual. En resumen, que los vimos( si se puede decir) muy de lejos, mezclados entre gaviotas y casi sin luz. Corre corre por aqulla carretera que por un lado montaña y por el otro la playa, con la "flagoneta del papa" el Jordi hizo "tiempazo" en la cronometrada y hacia al camping que pensábamos que tenía barrera y nos lo cerraban y a dormir.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Día de aventuras: en el fondo somos dos niños pequeños

Kia Ora everybody!

A las 8:30 ya nos han venido a recoger para hacer nuestra excursión contratada en el día de ayer. Porque estamos en la capital de los deportes de aventura y nosotros somos turistas de nivel.
Así que, primero rutita por carretera sin asfaltar de la antigua Ruta del Oro y luego, descenso por el Río Shotover en Jet Boating- mucha velocidad, giros divertidísimos, paisajes donde se grabó el Señor de Los Anillos y visita a un puente de 102 m. desde donde se hace Bungy Jumping (vamos que hay que tenerlos bien puestos porque se te suben de la hostia, ya solo mirar hacia abajo acojona).

A la vuelta, paseamos por el pueblo, que nos recuerda a Andorra (pero en un paisaje muy distinto, eh?), por cierto, en este pueblo venden los anillos de las películas de "El Señor de los Anillo", sacan provecho de todo.


Vimos al pelocho del 11811, (unos con tanto y otros con tan poco, debío pensar el calvo de atrás).

Y volvemos a Wanaka, donde intentamos por segunda vez ir en avioneta. Con hambre nos colocamos junto al lago, viendo como la gente hacía kite surf y windsurf, (quién lo iba a decir), otra muy buena vista mientras comíamos y con mucho viento.



Antes de que llegue la hora del despegue, disfrutamos en el Museo Puzzle World, donde comprobamos el mundo del ilusionismo y nos perdemos un rato en un laberinto.

Y llega la hora e …… intento fallido!! El exceso de viento nos frustra el despegue, así que nos devuelven el dinero y nos vamos con la casa a otra parte.
Llegamos antes de que atardezca a Cromwell, capital de la Macedonia de frutas, por lo que se ve.
Por cierto, en el camping hay un globo de aire y nos lo hemos pasado en grande saltando en él, parece una cama hinchable pero a lo bestia.
Bueno, nos vamos a dormir. Mañana nos toca ruta hacia Dunedin.




Dónde están los Fiordos, matarile-rile-rile

Hoy hemos ido a Fiordland, uno de los parajes naturales más bellos del mundo, para ver el fiordo Milford Sound.
Nos han recogido a las 7:30, en taxi, para llevarnos a una guagua, que la conducía Heidi, nuestra guía/conductora.
Hasta Te Anau (último pueblo habitado antes de los fiordos y dirigido exclusivamente al turismo) íbamos viendo que las nubes (bajas y oscuras) se acercaban cada vez más.Esto no nos ha dificultado para disfrutar de la carretera serpenteante y de las paradas que nos permitían hacer.


En unas de ellas 2 Keas (loritos típicos del Sur de la Isla) perseguían a Cris, quien llevaba medio bocadillo de la mañana-con lo que le gustan a ella los pájaros, imaginaros como corría huyendo de ellos.



En otra parada, la nieve llegaba hasta pie de carretera, justo al lado de un túnel que teníamos que pasar y que en invierno, según nos contaron, suele haber avalanchas que cierra sus entradas.

Llegamos al puerto, con una gran niebla y un gran aguacero, para coger el barco que nos llevara por el Mildford Sound. Muy decepcionados con el clima (no podemos ver el otro lado del fiordo de la de niebla que hay), sacamos máximo partido de la situación. En un toldo que hay en la parte superior, nos concentramos varias personas que nos turnamos para sacar fotos. En el trayecto hay un par de cascadas muy grandes con gran cantidad de agua. El barco se acerca mucho y nos mojamos, más de lo que ya vamos (si es que se puede). Debíamos ver delfines, focas y pingüinos.

Nos conformamos con un pingüino en la lejanía y escondido para no mojarse (debería pensar el pingüino: “hay que ser capullo para ir en un barco lloviendo, y con niebla y yo aquí escondido secadito y calentito).

Para secarnos, alternamos visitas entre la cubierta y el interior del barco, donde hay calefacción, y una invasión de asiáticos (creemos que eran coreanos pero no nos atrevimos a preguntar). Lo más extraño es que el interior olía igual que un Todo a 100 de Barcelona o Tenerife (porque no me diréis que todos los Todos a 100 chinos huelen igual…). Por lo que el retorno fue de observación intercultural (mira lo que comen, mira como se ríen, mira que nos quitan el abrigo para calentar el suyo sin disimulo,…)



Ya en la guagua, nos mareamos un poco. No os hemos dicho que el techo era transparente. En la ida fuimos en la primera fila. Pero a la vuelta nos “robaron” el sitio y, aunque se veía todo mu’ bien, aquello se movía por todas partes. En Te Anau recuperamos nuestro sitio (porque se bajaron los usurpadores, que ya os veo imaginando peleas y discusiones con nuestro nivel de inglés). Y menos mal. En la última parada el viento dio un giro inesperado, y en cuestión de dos minutos, nos pilló una tormenta de agua y viento acojonante. Viento que no nos dejó hasta nuestra llegada a Queenstown (menudos bandazos que pegaba la Heidi al volante). Eso sí, el tiempo quiso compensarnos con un arco iris perfecto que duró casi todo ese último trayecto.

En el camping, sólo nos da tiempo de contratar una nueva excursión para el día siguiente. Cenita y acojonarnos viendo la página del tiempo de mañana (no os habíamos comentado que somos grandes fans de http://www.metservice.co.nz/public/) ya que hay alerta por fuertes vientos y lluvias (si ya decíamos que ese viento no era normal).






Bueno, ka kita pa’ todos que hace mucho que no os lo decíamos.







viernes, 13 de noviembre de 2009

De cómo cambia el tiempo en este NZ!

Nos levantamos con un día nublado, pero que nos permite ver las montañas con sus picos nevados al salir de la autocaravana. Después de decidir si hacemos el vuelo en helicóptero o cogemos camino a Queenstown decidimos que no vale la pena con lo nublado que está y empezamos nuestra ruta hacia nuestra siguiente parada: Queenstown (360km aproximadamente 4 horas).


Pocos kilómetros recorridos, y las nubes desaparecen, para dar paso a un sol espectacular- y un viento del mismo calibre- que nos permite detenernos en varios miradores para ver la furia del mar de Tasmania.

Continuamos la ruta, se afloja el viento y se desmoronan las pocas nubes que quedaban. Por lo que cruzamos el desfiladero de Haast, en un día de primavera inmejorable. Vamos bordeando el río, nos detenemos en un par de cascadas que vemos por el camino (Jordi traviesa un río para poder verlas/fotografiarlas mejor) y nos estacionamos cada dos por tres para ver/fotografiar las montañas de los Alpes Neozelandeses.

Comemos en un restaurante estupendo: mesa de un área de picnic al aire libre, rodeada de montañas nevadas por todos lados (que se rían los de la Guía Michelín de nuestro plato de pasta…).


Seguimos el camino hasta llegar a Wanaka, un pueblecito que nos recuerda a Suiza (bueno, creemos que Suiza debe ser así). Contratamos la excursión de mañana al Milford Sound- Fiordland (según el tiempo, mañana llueve, pasado llueve más fuerte y al otro posibilidad de nieve a más de 600m) y casi vamos en una avioneta Cesna de 7 plazas. Decimos casi, porque las de información, después de descojonarse con nosotros porque éramos los segundos De La Fuente de España que pasábamos por su stand en ese día (y encima no era el mismo), nos hicieron correr hacía al aeropuerto, para sustituir a una pareja que no se había presentado.

Lógicamente, cuando llegamos, los otros estaban ahí, y nos quedamos con la miel en los labios. Bueno, el domingo lo intentaremos de nuevo.

Después de bajar un puerto de montaña “del cagalse” bajamos más de 400m. en menos de 7km. Por fin llegamos a Queenstown en tan solo 10 horas de viaje, un par de ellas más de las previstas.


En el camping sólo queda una plaza, la del “Car Wash” y nos la hacen pagar (esto es negocio y lo demás es tontería).

Aprovechamos la poca tarde que queda (se nota que estamos en el Hemisferio Sur porque anochece muy tarde) y nos montamos en el teleférico, para ver el valle donde está el pueblo y todas las montañas. Tardes como estas, creo que habrán pocas. La iluminación del sol al ponerse sobre las montañas opuestas era digna de cualquier película de Hollywood.

Como el Super cercano al camping estaba cerrado, decidimos pasar por la gasolinera más próxima para comprar leche y pan. Encontramos un súper abierto hasta media noche y por la compra de más de 150$ a que no sabéis que? descuento de 0,20$ por litro en la gasolinera Shell del pueblo, así que intuís que hicimos como buenos catalanes?.

Y a la caravana (hoy cenamos mejillones verdes, otro “must” de NZ. Eh Quique les faltó un poco de tu mojo pero estaban exquisitos). Y a dormir que mañana nos queda una dura excursión.

Por cierto, agradecer a todos los que escribís. Y a los que nos leéis, que sé que lo hacéis, anda no os cortéis y poner algo… que nos encanta!!!

P.D. Tenemos el Vídeo de Cris conduciendo, mañana os lo ponemos.

"A lofli dei daling"

Lo dicho. Nos levantamos pronto. Así que a las 6 a.m., ya estamos en la carretera. Pero el madrugón merece la pena. Llegamos a las Pancakes Rocks, en su máxima esplendor, en plena ebullición (y nunca mejor dicho). Estamos más de una hora, y lógicamente, solos. (Pesadilla de fotos).


Continuamos nuestra ruta, por la Carretera de la West Coast. Las olas baten enfurecidas a nuestro paso, bajo un cielo gris, que nos sigue dando tregua.

Sin embargo, al llegar a nuestra siguiente parada, llueve a cantaros. Estamos un poco decepcionados, porque nuestra intención era ir en helicóptero y caminar sobre el hielo (hiking). Sí, porque estamos en la zona de los glaciares. Agotados, después de comer, nos tumbamos un rato y al levantarnos, parece que aclara un poco.

Aprovechamos, para hacer una aproximación a los Glaciares de Franz Joseph ( 1,5 h) y Fox ( 1h) acercándonos a sus respectivas lenguas.


Satisfechos con el resultado y con el tiempo, nos damos un homenaje de cordero (como ir a Nz y no comerlo!) y de costillas con salsa barbacoa. Nos acostamos destrozados. Mañana más…

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Título: Día de unas cebollas en Berberecho’s Beach


Y eso es lo que hemos parecido en el día de hoy: dos cebollas.

El día amaneció despejado, con apenas un par de nubes blancas. Empezamos nuestra excursión. Vestuario: camiseta manga corta y polar.
Llegamos a la playa, donde nos recogía un barco, con el mismo clima. Vestuario: camiseta manga corta.


Rutita con el barco, vemos las playas del Abel Tasman N.P., Rodeamos una isla donde vemos a un par de focas marinas perezosas, más playas. Vestuario: Cortaviento, encima del polar y la manga corta que el viento del barco se nota.


Caminata de dos horas y media (7.5 km) por el Abel Tasman N.P. desde Bark Bay hasta Torrent Bay (para nosotros TORRENTE). La dividimos en tres partes:

Parte A: Caminata por un bosque, cruzando algún que otro puente, adelantando o siendo adelantado por algún guiri (ay Dios que nosotros también lo somos!!!!). Se asoman unas nubes oscuras, pero aún hace sol. Vestuario: Volvemos a nuestra manga corta.


Parte B: Continuamos por el bosque. Ay, ay, ay, que parece que cambia el viento, y las nubes que cada vez son más negras. Vestuario: polar-manga corta.

Parte C: Llegamos al territorio playa. Y empieza a caer cuatro gotas, que se convierten en cinco, en seis….Caminamos por un tipo de marismas en marea baja, bajo una lluvia acojonante. Jordi frito por coger berberechos (Venga a escarbar la tierra y a decir: si esto no fuera un Parque Nacional me llevaba una bolsa para esta noche) Vestuario: Modelazo para el verano que viene. Jordi: bañador camiseta mana corta roja cubierto con un poncho transparente del chino sin zapatos; Cris: cortavientos, pantalones arremangados a lo “marisquera”, cholas transparentes, y poncho del mismo diseñador del de Jordi. El resultado fue el mismo. Empapados de agua de arriba a bajo!!!


A la vuelta el viaje en barco ha sido muy movidito. Las olas nos han pegado unas buenas subidas y bajadas (parecía el Tutuki Splash!!) pero hemos llegado sanos y salvos.
Lógicamente, al llegar a la caravana hemos enchufado la calefacción a tope y todo solucionado.
Huyendo del tiempo, hemos decidido ir dirección a las Pancakes Rocks, nuestro destino de mañana, con tal de ir avanzando caminos. Nuestra sorpresa ha sido que pocos kilómetros más allá, el sol brillaba con una gran intensidad, y nos ha permitido disfrutar de la carretera, que iba bordeando un río, travesando puentes, desfiladeros, con un fondo de montañas aún nevadas. (Carmen que razón tenías cuando decías que NZ, nos sólo son sus destinos, sino sus caminos –esta es de Jordi-).

Al llegar al Camping, en Wesport, aunque era tarde, hemos ido a ver una colonia de focas, que nos ha permitido ver un atardecer, que no olvidaremos en algún tiempo.


Previsión para mañana: Lluvia!!
Hora de Levantarse a las 5.00h a.m., tenemos una hora de camino para ver la pleamar con las Pancacke Rocks.

Prometemos contaros la próxima pasarela NZ. Besitos a todos.

martes, 10 de noviembre de 2009

Lo bonito que es el Tongariro….. cuando lo vemos en las postales del I-Site

Por lo que es ver algo, en el día de hoy no hemos visto nada más que nubes, muchas nubes y alguna que otra llovizna (por suerte, casi siempre dentro del coche).

Así que en vez de ir a caminar por la Tongariro Alpine Cross, nos hemos tenido que conformar con un caminito denominado Old Coach de nivel muy básico, de dos horas de duración, pero que nos ha sorprendido gratamente. Al principio era muy llano, y veíamos todos los prados (que las nubes nos dejaban) con sus vacas y ovejas.

Luego se transformó en un bosque frondoso que no veíamos ni el cielo, para llegar finalmente, al único viaducto de tren curvado que hay en el hemisferio sur (patrimonio de la Unesco).


Abandonamos el Parque Nacional, y nos dirigimos a Wellington, acompañados por la lluvia en la mayoría de nuestro trayecto. 4 horas más tarde, aparcamos la Motorhome en el camping, y como que es prontito, decidimos poner nuestra primera lavadora (reincidimos en nuestros problemas con las secadoras…). Por cierto, nuestros vecinos de parcela son españoles (de Madrid, Luís y Conchi que tuvieron un reventón en su “flagoneta”).

Besitos a todos desde Wellington, capital de Nueva Zelanda!!!






Nos levantamos por última vez en la isla Norte, ya que hoy dormiremos en la isla Sur. Parece que el tiempo, vuelve a estar a nuestro favor.
Wellington es la capital, pero es mucho, pero que mucho más pequeñita y tranquila que Auckland! Lo primero que hemos hecho es subir al Victoria Mount, para ver la ciudad desde un mirador.

Y hemos descubierto que no es un mito que Wellington es una ciudad muy ventosa. Ya en el centro, hemos dado una vueltecita por el Parlamento, la biblioteca, el puerto y la Cuba St, que es una calle llena de bares.



Al mediodía, cogemos un ferry (Interislander, que gratamente nos ha salido 250$ Neozelandeses cuando por internet costaba 410$) que nos lleva hasta Picton.

De camino a las puertas de Abel Tasman la naturaleza nos ha vuelto a obsequiar con otros parajes y colores impresionantes, el atardecer sobre las playa de Nelson (en marea baja) que reflejaban los colores rojizos y lilas de las nubes, así como algunas aves comiendo crustáceos.

Después de un baño relajante en un spa (de spa nada que era un jacuzzi y sin burbujas), cena con una botellita de vino de la región y a descansar).
La previsión para mañana es nubes con ligera lluvia, (Miriam amenaza al sol otra vez) con lo que nos pondremos bañador y a recorrer el Parque Nacional de Abel Tasman, al norte de la Isla Sur.
Muy recomendable el hacerse socio de la guía Top 10 (son campings que sirven para caravanas, autocaravanas y tienen también tienen bungalows, te ahorras un dinero que compensa el pago inicial y descuentos en multitud de excursiones, etc...).
Saludos cordiales desde Motueka.