martes, 2 de noviembre de 2010

DÍA 1: Sol, solet, vine’m a veure’m, vine’m a veure’m (sol ,solecito, ven a verme, ven a verme)

¿Qué tal chic@s? Hoy nos volvemos a quedar por Kioto.

Amanecemos con unas nubes muy oscuras, que poco a poco van dejando hueco al sol. Así que conseguimos hacer la ruta en Inglés del Palacio Imperial con un buen clima. Lo más impresionante son las estancias, que aunque no nos dejan entrar, las vemos desde fuera, decoradas con pinturas a tinta china.






De ahí, al Palacio Nijo en compañía de unos señores mayores de Los Ángeles muy simpáticos (como veis sólo nos relacionamos con guiris y nipones, aunque nos hemos encontrado algún que otro español). Dentro, no dejan hacer fotos, pero os podemos contar que el propietario tenía un sistema antirrobo en el suelo de madera que, cada vez que lo pisas, parece que cante como un ruiseñor. Y todas las paredes con dibujos relacionados con la naturaleza: árboles, pájaros, bosques, etc.


¿Por donde tenemos que ir? Si tenemos que seguir la línea lo tenemos complicado.


Aunque hay más nubes, la lluvia sigue sin aparecer. Así que vamos hacia el distrito de Arashiyama a unos 8 km al oeste del centro. Llegamos, y cada vez más nubes y más negras. Y, sí, vuelve a aparecer la intensa lluvia mientras visitamos uno de los mejores jardines de Kioto: Tenryu-Ji. Y para variar, el lenguaje nos juega una mala pasada y no vemos todo el jardín, ya que nos colamos por una puerta de no-retorno para ver el Bosque de Bambú (quizás una de las postales más típicas de Kioto). Al intentar volver a acceder, nos dijeron que volviéramos a pagar. Bueno, a grandes rasgos visto está.



Del Bosque de Bambú decir, que es un sendero de unos 400 metros, por donde pueden pasar incluso coches/taxis. El tamaño de los bambús, no dejaban ver el cielo. Mejor, así no nos mojamos.



Bajamos por la montaña, con el cielo negro pero sin lluvia, y bordeamos el río, para ver su puente. Calle principal y volvemos al Tenryu-Ji, esta vez para ver el templo zen por dentro. Desde allí, y con el jardín zen como decorado, admiramos el tímido sol gana la batalla a las nubes, respiramos de la tranquilidad del lugar y recobramos un poco de la fuerza que hemos ido gastando estos días.




El "Nakamura" éste, era del Español, tiene hasta una calle.


Aunque pronto anochecerá, decidimos terminar nuestra ruta en Fushimi-Inari Taisha y recorrer un 1 de los 4 km de camino flanqueado por miles de torii rojas.




Y como por la noche aún nos quedan fuerzas, nos vamos al barrio de Gion y de Pontocho, a ver si tenemos la suerte de ver alguna Geisha. Y os juramos que caminamos mucho y con los ojos bien abiertos y, nada. Ni una. Como recompensa, Jordi se comió unas castañas asadas untadas en una melaza gelatinosa, con gofio por encima.


Y hasta aquí nuestra jornada de hoy. Conectamos en breve.

2 comentarios:

Núria Broquetas dijo...

jajajaja a veure si us encongireu amb tanta aigua!!!
Molt xulo tot el que expliqueu; Japó no em tira gaire però vist per vosaltres mola més!
Ah, i felicitats per l'aniversari :D
Petonets!

ANGELS dijo...

SI HUBIESEIS BUSCADO BIEN, SEGURO QUE EXISTE LA CALLE DE TAMUDO-SAN.

¿SEGURO QUE LAS GEISHAS ESTÁN EN JAPÓN? NUNCA NADIE VE A NINGUNA.

JORDI, SEGURO QUE LO HAS PASADO CHACHI EN EL ACUARIO. VAYA FOTOS MÁS LINDAS!

Y LOS TEMPLOS SON UNA PASADA. CADA DÍA MEJOR.

BESOS